Robotín de Google

31 de agosto de 2014

Últimos días en España



Ya no me queda nada para irme de España. Siempre que digo esto lo digo con intenciones de volver pronto (viajes con vuelta cerrada) pero en este caso es imposible de adivinar. ¿Qué será de mí después de este año? No quiero volver al mismo ambiente de siempre, no cabe duda, pero, ¿qué ambiente es ese de siempre? Desde que entré en la Universidad no tengo zona de confort. Cada año es un piso nuevo, gente diferente, contenidos curriculares diferentes... Unos años es un grupo de música, otros años es lidiar con una pareja o con otro tipo de actividades extraescolares, pero ya no repito rutinas. Me gusta, a pesar de todo, mantener la rutina. Esa es una de las cosas que no tendré en Estambul: rutina. Voy a hacer mi último año de carrera y, por tanto, toca elaborar un Trabajo de Fin de Grado. Este trabajo sirve como comienzo de la especialización y así lo veo yo: más que un final, un comienzo. Me parece interesante la posibilidad de dar clases a personas de secundaria, siempre me he visto como profesor y creo que sería uno de los buenos (si me dejan intentarlo). Pero también me llama la atención la posibilidad de investigar, de seguir estudiando, de dar clase a personas interesadas en cuestiones más profundas y especializadas que las que se pueden llegar a tratar en secundaria... Creo que es la continuación lógica desde aquel día en que decidí que iba a seguir con esto. He probado también a estudiar otras carreras pero la primera, la filosofía, es mi auténtica vocación. Me gustaría también tener un grupo de música con el que dar bolos permanentemente. Y también me gustaría aprender a volar un avión. Ambas cosas son bastante incompatibles con un modo de vida nómada como el que pretendo llevar yo.

Ya digo que no sé dónde estaré de aquí a un año. Normalmente pienso esto en las campanadas: ¿dónde pasaré el próximo año? Y de momento estas próximas campanadas no las podré celebrar en España sino en otro país, con gente nueva, de otros lugares del mundo, que tampoco volverán a sus países (ahí los exámenes se terminan algo entrado el año).

Así que en estas estamos. Mi intención, y ya se lo decía a alguien por Twitter, es documentar lo mejor posible esta nueva aventura. Este blog, hasta hoy, ha sido un lugar de reflexión y por tanto seguiré haciéndolo tal y como hasta ahora. Sin embargo, creo que sería una tontería no aprovecharme del lugar y enseñaros rincones de Estambul y de Turquía en general que no se ven en las guías de viajes. Tengo diez meses para ver más de lo que podría ver cualquier turista con mucha paciencia así que no me pienso agobiar intentando ir contrarreloj para ver lo máximo posible. Si un día me apetece perderlo en un barco por el Bósforo, eso haré. Si en otro me apetece leer en el campus gatuno de la universidad, también lo haré. Por supuesto, también comentaré sus situación política, que es apasionante.

Por eso me gustaría subir varios vídeos a YouTube. El viaje de ida va a ser, en su mayor parte, de noche, así que no se va a apreciar apenas los lugares por los que transitaré. Me gusta hacer vídeos de los despegues y aterrizajes pero en este caso apenas se verá la silueta de las nubes... Este blog, por tanto (y cuando tenga la nueva web, que ya está casi lista), tendrá contenido audiovisual tan pronto como tenga algo de contenido. No esperéis ediciones de la leche ni grabaciones con una calidad enorme. Haré lo que yo y la cámara de mi Galaxy Note II mejor podamos (¡al menos graba en HD!).

Por hoy está bien, mañana ya escribiré desde Zaragoza.
Espero hacer un post sobre los temas burocráticos para el que le pueda servir.

Un saludo.

En Logroño, España.

30 de agosto de 2014

Quimiofobia




No nos referimos a los que odian esta asignatura en el instituto, no, sino a los que tienen pavor a todo aquello que tenga la etiqueta de "químico".
Este pensamiento no sólo es infantil sino que denota una profunda falta de conocimiento científico.
El problema es que aquellas personas que afirman estar en contra de los productos químicos suelen ser personas formadas en otros ámbitos del conocimiento humano (de letras, por ejemplo) o directamente no tienen ninguna formación. Por tanto este problema se soluciona con educación.

Gente sin ninguna formación se cree aquello de las terapias alternativas, la naturoterapia, las técnicas de sanación "milenarias", etc. Esas formas terapéuticas beben del miedo irracional que de la química se tiene (entre otros elementos). No es gente bien informada y, por eso, hay que cuidarse mucho de pensar que actúan por mala intención.

Incluso algunos de esos sanadores espirituales que ponen en orden tu energía chi, los chacras o la fuerza luminosa que hay en tu interior (he escuchado peores gilipolleces, os lo aseguro) se lo creen. Ellos creen que están haciendo un enorme favor a sus pacientes y, sus pacientes, por otro lado, se sienten tan respetuosamente tratados, tan queridos, y tan obnubilados por la terminología utilizada (curación pránica, tratamiento holístico, etc) que siguen pagándoles.

Pero los hay con malas intenciones. Esas malas intenciones se hacen tan corrientes en su vida que ya la mentira les sale sin esfuerzo. Tras repetir una mentira muchas veces, como diría aquel, se convierte en verdad. Pero en verdad no para los demás sino para la persona que la cuenta.

Los productos comestibles tienen que tener colorantes porque si no veríamos las frutas o verduras de un color poco atractivo, también tienen que tener conservantes ya que es imposible que viajen tanto y permanezcan el tiempo que pasan en almacenes, refrigeradores, etc. Esto es necesario para aguantar el tren de vida que tenemos.

Algunos me diréis: claro, es que no nos interesa mantener el tren de vida que tenemos, hay que abogar por el decrecimiento. Yo veo un problema muy básico en las teorías del decrecimiento y es el mismo problema que veo a las mareas ciudadanas o a la educación a los niños para que vayan a reciclar: ni unos ni otros tienen el más mínimo poder político en comparación con los que obligan a consumir más de lo necesario, etc.
Y veo en esta teoría algunas sombras de primitivismo, de miedo y de desinformación respecto a la tecnología. El miedo a la tecnología ha sido algo común desde siempre y, casi obligados por ella, acabamos por adoptarla como parte fundamental de nuestras vidas. Ya dije en otro post que esa tecnología hay que ponerla a nuestro servicio y que, si creemos que está en manos peligrosas, hay que intentar o bien arrebatarla o bien crear una versión a nuestro gusto y entera disposición. El miedo a la tecnología es algo que no entiendo viéndolo desde mi punto de vista. Las razones suelen ser siempre muy moralistas y, por tanto, poco serias. No admito ninguna opinión basada en lo general en términos morales. Hoy está de moda debatir así y por eso odio ver la televisión. Después de un año desconectado de las mierditertulias ya os diré qué tal ando de salud mental. Os adelanto que mejoraré.

Y esos motivos son principalmente morales, al igual que los motivos para hacerse vegetariano son morales. Lo racional del planteamiento es algo que suelen apuntar algunos. ¿Es la empatía algo racional? ¿Y si es empatía con los animales? Hay mucho escrito sobre esto, Schopenhauer me diría que es racional sentir empatía por los animales. Otros me diréis que por supuesto que hay motivos racionales para ser vegetariano. No voy a entrar en eso ahora.

Cuando la quimiofobia (que es otra manera de decir que todo lo artificial es despreciable de por sí) se instala en los anuncios y pasa a formar parte del imaginario colectivo es entonces cuando todos (y los químicos principalmente) tienen que salir y educar, divulgar en qué consiste la química y cómo pretende hacernos más fácil la vida y no, como entiende este grupo de opinión, matarnos silenciosamente.

Un saludo.

En Logroño, España.


29 de agosto de 2014

Los orígenes de la cultura - Última parte


4 - El problema del incesto:



“He  aquí,  pues,  un  fenómeno que presenta  al  mismo  tiempo  el  carácter distintivo  de  los hechos de  naturaleza  y  el  carácter  distintivo  -teóricamente contradictorio  con  el  precedente-  de los hechos  de  cultura.  La  prohibición del  incesto posee,  a  la  vez,  la   universalidad  de  las  tendencias y  de  los instintos y  el  carácter  coercitivo de  las leyes  y  de  las  instituciones.  ¿De  dónde proviene?  ¿Cuál  es  su  ubicación y  su  significado?”

La regla que prohíbe el incesto adquiere una relevancia importantísima en lo que nos ocupa, es ella el fundamento del pasaje de la naturaleza a la cultura, como ya vio Freud. Como cultural, es una norma establecida por todos los hombres; como natural, expresa el instinto de supervivencia humano y, además, sus objetivos van más allá de lo marcado por la sociedad o la cultura.

Suponemos que el instinto sexual es natural pero por sí solo no indica el paso a lo cultural.

Lévi-Strauss somete a crítica una cantidad considerable de teorías que expusieron al respecto distintos antropólogos. En lo fundamental todas cometen el error de no asistir a la raíz del asunto y de pasar por alto la imposibilidad de conocer profundamente la motivación de la prohibición. Estas respuestas se dividirán en aquellas basadas en que la prohibición del incesto toma elementos compartidos tanto naturales como culturales, otros puramente natural y otros cultural.

Lévi-Strauss dirá que esta prohibición no toma ni de la cultura ni de la naturaleza, sino que es el momento fundamental en el cual se realiza el pasaje de lo natural a lo sociocultural.
Por un lado, esta prohibición pertenecería a la naturaleza ya que es un horror universal pero tendría su parte de cultural atendiendo a que se impone en determinadas ocasiones que no dependerían “naturalmente” de ella.
La naturaleza, mediante esta prohibición, se desvanece o realiza su simbiosis en la primigenia estructura cultural, integrando a su vez nuestra cualidad animal en una conciencia que conformaría nuestro mundo psíquico.

Resulta de esto una clara semejanza con lo que planteaba Freud en “Tótem y tabú” y proclama la imposibilidad de la sociología por alcanzar una explicación al respecto:

“El análisis decepcionante al cual nos acabamos de dedicar explica, por lo menos en parte, por qué la sociología contemporánea prefirió a menudo confesar su impotencia antes que afanarse en una tarea que parece haber obstruido sucesivamente todas las salidas. En vez de admitir que sus métodos son inadecuados pues no permiten enfrentar un problema de esta importancia e iniciar la revisión y el reajuste de sus principios, proclama que la prohibición del incesto está fuera de su dominio.”


Conclusión:


En Lévi-Strauss el a priori de la cultura, es decir, su condición de existencia, se encuentra en la prohibición del incesto. Hablando en términos kantianos sería su estructura trascendental.
En ese caso, estas estructuras harían existir la cultura.
La prohibición del incesto se sitúa en un ámbito previo a la cultura, es decir, primero es el incesto, después sucede la cultura y sin incesto no puede darse de ninguna manera. De la misma manera Freud lo dirime, salvadas las distancias, (pues él basará parte de su teoría psicoanalítica en ese hecho)  la construcción del sujeto legislado es siempre realizada a partir de la prohibición del incesto. Esa estructura recogería de igual manera a todas las sociedades que ha habido a lo largo de la humanidad, desde las más antiguas hasta las contemporáneas.

Es la relación misma la que instituye la cultura. Pero llegados a ese punto, estaría de más el estudio de ese a priori cultural universal y primigenio.

Se deberían dedicar los esfuerzos a comprobar cuáles son los elementos creadores de la diferencia de unas y otras culturas, de esas estructuras trascendentales que van surgiendo a lo largo del tiempo y que producen la enorme variedad de elementos positivos de la cultura que, en primer término, somos nosotros mismos.

28 de agosto de 2014

Los orígenes de la cultura - Cuarta parte


3 - Naturaleza y cultura:


Diferenciar entre uno u otro estado no es sencillo. Lévi-Strauss nos avisa de que  “El  hombre es un ser  biológico  al  par  que  un  individuo  social.” y por tanto sería un error dividirlo de este modo.
Aun así, tanto la psicología como la sociología iniciaron líneas de investigación cuyos objetos de estudio eran, por ejemplo, el del niño recién nacido en sus primeras horas o días, suponiendo que esas primeras horas estuviesen determinadas por factores puramente naturales y no por factores socioculturales. Pone como ejemplo el miedo a la oscuridad:

“(...)  el  miedo del  niño  en  la  oscuridad  se explica  como manifestación  de su  naturaleza  animal  o como resultado de  los cuentos de  la  nodriza”

El niño siempre recibiría condicionamientos culturales, incluso antes de haber nacido. Tampoco podría darse la posibilidad de aislar al niño ex profeso puesto que dicho aislamiento caería necesariamente en una simulación, y las simulaciones, hasta hoy, siempre han sido fruto de formas culturales (ciencia, laboratorios, estudios...)

También habría otro tipo de estudio posible: el caso de esos niños salvajes que por cualquier motivo se escindieron de la civilización. Pero Lévi-Strauss también nos demuestra lo estéril de dicho planteamiento:

“Es  posible  observar  que un  animal doméstico  -un  gato por ejemplo, o un perro o un  animal de corral- si se encuentra perdido y aislado vuelve a un comportamiento  natural que fue el de la especie antes de la intervención externa de la domesticación. Pero nada semejante puede ocurrir con el hombre, ya que en su caso  no existe comportamiento natural de la especie al que el individuo aislado pueda volver por regresión”

Además, estos niños abandonados eran curiosamente en su totalidad débiles mentales. Por tanto se ha podido discernir que dicha debilidad ya existía antes del “abandono” de la cultura, que fue ella su causa, y no al revés, a saber, que el hecho de vivir en un estado de salvajismo provocase tal debilidad.

Los niños estudiados en ningún caso se considerarían producto de un estado anterior natural.
Pero Lévi-Strauss no desiste en la búsqueda de un objeto de estudio que permitiese la dilucidación del paso de la naturaleza a la cultura, recaería su visión sobre los monos antropoides. En ellos, dice Lévi-Strauss, podríamos encontrar aquello que se nos escapa en el estudio de los seres humanos, además, serían capaces de realizar pequeños comportamientos humanos como articular monosílabos, hacer herramientas... pero aún así, no habría una regla que seguir en los monos, mostrarían comportamientos muy diferentes de un día para otro.
Y es ahí donde se encontraría la diferencia entre lo animal y lo humano, lo natural y lo cultural... en la ausencia de reglas. En la cultura habría reglas, y al menos en un momento primigenio dichas reglas regularían los instintos.
Las reglas culturales estarían siempre creadas por el hombre, dependerían de cada momento histórico (salvo la prohibición del incesto, como veremos a continuación) y, además, serían inconscientes.

Lévi-Strauss profundizará en la ley que prohibe el incesto puesto que será la que mejor nos permita diferenciar la clave que mueve a algo a ser natural o cultural. Acogería en sí misma una simbiosis entre la universalidad de los comportamientos inconscientes (o instintos) y de las leyes creadas socialmente.

27 de agosto de 2014

Los orígenes de la cultura - Tercera parte


2 - El tabú:


En este punto se va a tratar de abarcar todo lo que significa el tabú, sus fundamentos y sus consecuencias. Además, como Freud, lo conectaremos con las teorías psicoanalíticas.
“El tabú es una palabra polinesia”, además es polisémica puesto que se refiere a lo sagrado a partes iguales que a lo peligroso o impuro. Lo contrario al tabú sería lo habitual, accesible a todo el mundo ordinariamente.
Las restricciones que implica el tabú no sólo son morales o religiosas, ya que no son fruto de la divinidad, sino que reciben de sí mismas el “feedback” que las autoriza. Además, su origen es desconocido, por muy naturales que nos parezcan a primera vista.
Habría varios fines con el tabú: proteger a los jefes de la tribu, proteger a los débiles, a todos del contacto de los cadáveres y todo tipo de enfermedades, proteger a los “nascituri”, etcétera.
El castigo por su incumplimiento es, cuanto menos, curioso. Una especie de “fuerza interior” actuaba y se vengaba por esta transgresión de la ley. Posteriormente esta fuerza interior se pondría en relación con el tótem, siendo asunto del tótem todo el origen de la venganza.
Más adelante, en plena civilización, estos tótems constituirían los primeros sistemas penales y, por tanto, recaería en la sociedad la función de castigar cualquier el abuso.
Existirían dos tipos de tabús, Freud extrae esto de la Enciclopedia Británica, el artículo de Northcote W. Tomas:

“Existen tabús permanentes y tabús temporales. Los sacerdotes y los jefes, así como los muertos y todo lo que con ellos se relaciona, pertenecen a la primera clase. Los tabús pasajeros se enlazan aciertos estados y actividades, tales como la menstruación y el parto, el estado del guerrero antes y después de la expedición, la caza y la pesca, etc. Hay también tabús generales que, a semejanza de un interdicto o del Papa, pueden ser suspendidos sobre una extensa región y mantenidos durante muchos años.”

Pero hemos visto el desarrollo del tabú hasta convertirse en ley, ¿no sería necesario dilucidar los orígenes del tabú propiamente?

Wundt, citado por Freud, dice que el tabú es manifestación de la creencia primitiva en los poderes demoníacos. Pero tampoco los demonios serían una causa primera, incluso los demonios (y dioses) se consideran creación psiquíca de los hombres.

Constantemente nos encontramos con nuevas barreras, no se puede explicar atendiendo a la materialidad o al hecho. Por eso Freud atenderá al psicoanálisis y, de nuevo, a la neurosis producidas en edades muy tempranas. El tabú se convertirá, entonces, en la conciencia moral.




“El tabú es una prohibición muy antigua, impuesta desde el exterior (por una autoridad) y dirigida contra los deseos más intensos del hombre. La tendencia a transgredirla persiste en lo inconsciente. Los hombres que obedecen al tabú observan una actitud ambivalente con respecto a aquello que es tabú. La fuerza mágica atribuida al tabú se reduce a su poder de inducir al hombre en tentación: se comporta como un contagio, porque el ejemplo es siempre contagio soy porque el deseo prohibitivo se desplaza en lo inconsciente sobre otros objetos. La expiación de la violación de un tabú por renunciamiento prueba que es un renunciamiento lo que constituye la base del tabú.”




No se prohíbe nada que no se desea, y esta prohibición persiste en el inconsciente del ser humano para luego legitimarse por la ley del tabú.

26 de agosto de 2014

Los orígenes de la cultura - Segunda parte




1 - Horror al incesto:

El texto de Freud, Tótem y tabú, fue escrito entre los años 1912-13. Por entonces, las tribus más atrasadas y “vírgenes” del planeta eran mucho más comunes de lo que son hoy en día.
Su análisis pasa sobre todo por las tribus australianas:

“Por razones tanto exteriores como interiores escogeremos para esta comparación las tribus que los etnógrafos nos han descrito como las más salvajes, atrasadas y miserables, o sea las formadas por los habitantes primitivos del más joven de los continentes (Australia), que ha conservado, incluso en su fauna, tantos rasgos arcaicos desaparecidos en todos los demás.”

Se pretendería que esos rasgos arcaicos fuesen los que pudieran dar la clave del paso de la naturaleza a la sociedad.
Freud cuenta que todas esas sociedades tienen un tótem. Los tótems son animales comestibles (peligrosos o temidos) y que suponen el antepasado del clan y su protector. Aún más, los tótems adquieren una importancia relevante aquí puesto que sirven para designar las familias y la escisión entre exogamia-endogamia, cada grupo tiene su mismo tótem.

“Pero basta un poco de atención para darse cuenta de que la exogamia inherente al sistema totémico tiene otras consecuencias y persigue otros fines que la simple previsión del incesto con la madre y la hermana.”

Esta exogamia consiste no sólo en la búsqueda de impedimento del incesto sino también en otra serie de objetivos (como el de conseguir enlaces con otras tribus, etcétera). Así, el trabajo de estudio en este sentido sería el de deshacer el nudo gordiano y ver cómo está estatuída dicha estructura que determinará las sociedades antiguas y modernas.

“Sustituyendo ahora el matrimonio individual por el matrimonio de grupo, se nos hace ya comprensible el rigor, en apariencia excesivo, de la prohibición del incesto que en estos pueblos observamos. La exogamia totémica, esto es, la prohibición de relaciones sexuales entre miembros del mismo clan, se nos muestra como el medio más eficaz para impedir el incesto de grupo, medio que fue establecido y adoptado en dicha época y ha sobrevivido mucho tiempo a las razones motivo de su nacimiento.”

Nos podríamos preguntar qué ocurriría de debilitarse la influencia totémica puesto que al parecer es el elemento que mayor poder tiene en el grupo para evitar que ocurra un incesto. Freud nos dice que más tarde se contemplarían otros sistemas relativos al control y prohibición de matrimonios (Iglesia Católica, por ejemplo, “inventando, para justificar su medida, grados espirituales de parentesco”)

Pero esta fobia, dice Freud, no se ha satisfecho tras crear estas instituciones:

“Hemos de añadir a ellas toda una serie de «costumbres» destinadas a impedir las relaciones
sexuales individuales entre parientes próximos y que son observadas con un religioso rigor. No es
posible dudar del fin que tales costumbres persiguen.”

Freud llega a la conclusión, con miras a sus estudios psicoanalíticos, de que el temor al incesto responde a una reminiscencia infantil producto del neurotismo, horror inconsciente que acompaña al individuo durante toda su infancia y del que trata de sustraerse conforme va haciéndose mayor.

Según Freud, el horror al incesto no respondería, como se ha querido ver, a una tendencia hacia la exogamia o a la renovación de sangre por la vía reproductiva con otros grupos sociales.

25 de agosto de 2014

Los orígenes de la cultura - Primera parte



Este conjunto de posts tiene una finalidad didáctica. Los he extraído de sendas partes de un ensayo presentado hace unos 3 años así que lo más seguro es que cualquier opinión aquí vertida  esté más que superada. ¿Por qué lo publico? Por esa finalidad didáctica. Más allá de las conclusiones, creo que la exposición de la cuestión queda tratada con una mínima solvencia.

Espero que os guste y os aproveche.

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Bibliografía:

-LÉVI-STRAUSS, C., Las estructuras elementales del parentesco, Barcelona, Paidós, 1981
-FREUD, S., Tótem y tabú, Madrid, Alianza, 1970.

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Introducción:


Las fronteras entre lo natural y lo cultural se dirimen atendiendo a la prohibición del incesto.
Tras múltiples investigaciones tanto en la rama de la sociología, filosofía o psicología se ha llegado a la conclusión de que el comienzo de lo que entendemos por “cultura” (es decir, manifestaciones de una sociedad civilizada) se da en la prohibición del incesto.
No es que surja como consecuencia de esa prohibición, puesto que el hecho de prohibir ya implica una suerte de ley. La prohibición o, como veremos más en profundidad, el horror al incesto, ocurren y constituyen por sí mismas la aparición de la cultura.
Pero al investigar esas fuentes no podemos menos que preguntarnos si de verdad son tales, si el lugar donde investigamos es efectivamente “natural”, qué entenderíamos también por natural para ponerlo en contraposición a lo cultural. ¿Existió alguna vez, desde la constitución de la humanidad como especie, algún estado natural, algún a priori cultural?.

Para esta serie de posts me basaré en el texto “Tótem y tabú” de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, que llevó a cabo sus estudios a caballo entre los siglos XIX y XX, uno de los maestros de la sospecha junto a los filósofos (entre otras ocupaciones) Marx y Nietzsche. Freud acudirá en bastantes ocasiones, como es natural, a su teoría del psicoanálisis para demostrar ciertos rasgos que implican el incesto u otros comportamientos inexplicables por una ausencia de ley humana que los restrinja.
He prestado más atención a los dos primeros capítulos, en los que recae la parte más teórica del libro y donde Freud procura encontrar una explicación a este fenómeno (apoyándose en tesis de investigadores como Frazer, Westermarck, etc). Son los llamados“El horror al incesto” y “El tabú y la ambivalencia de los sentimientos”.

Además, basaré la segunda parte de esta serie en el ensayo “Las estructuras elementales del parentesco” del antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, quien también se pregunta por el inicio de lo que llamamos cultura y de qué sucesos acaecen entonces. Estando su visión y métodos de estudio fundamentados en la antropología, intentaremos también extraer los fundamentos que utilizan los ejemplos que puedan ilustrar la conclusión de esta monografía. Me basaré en los primeros capítulos de la introducción: “Naturaleza y cultura”, “El problema del incesto” .

El interés que pudiera tener el análisis de esos “a prioris” culturales a la hora de encontrar el paso de la naturaleza a la cultura sería el poder llegar a encontrar los elementos diferenciales, puesto que las culturas van cambiando conforme pasa el tiempo y también sus peculiaridades. Estaría de más, como dirán los escritores tratados aquí, incidir en esa génesis.

...


No quiero dejar este post tan cojo, para ello os comparto un vídeo de Gustavo Bueno en el que se ofrece la definición de cultura que yo, a grandes rasgos, asumo.




24 de agosto de 2014

¿Tienes más poder que nunca? - Crítica al activismo de sofá de Change.org




Recibir este correo (imagen arriba) fue la gota que colmó el vaso. Hasta entonces había asistido al fenómeno de Actuable con algo de desconfianza. Por crecer decidieron integrarse en Change, una plataforma con los mismos objetivos pero con muchas más personas dentro de ella. 

Change.org consiste en publicar campañas en las que se critica o denuncia una irregularidad, injusticia o inmoralidad para que sean votadas por la gente. Cuando la gente participa se supone que está firmando con sus datos personales y ese mensaje en que consistía la campaña se envía a las autoridades competentes o al organismo o institución criticado. Se supone que este tipo de campañas 2.0. buscan petar los servidores de aquello que critican. Si no, no me explico qué otro sentido puede tener.

Quizás piensen que el activismo 2.0. tiene su efecto en la política real. Pues bien, ni siquiera el activismo 1.0. (el que ocurre en la realidad no virtual) tiene grandes efectos en comparación con los que de verdad tienen poder (los bien conocidos poderes económicos internacionales, por ejemplo). El efecto de una campaña 1.0. con respecto a esas políticas o decisiones de entidades privadas no es apenas visible. Por tanto, ¿cuán menor visibilidad tendrá el realizado a través de Internet?

El asunto es que cada vez pasamos más tiempo conectados (y yo el primero, ojo). Nos sentimos mejor participando en las campañas online y se nos hace el culo agua de limón criticando por Twitter absolutamente todo. El efecto político de todo eso es menor que el lloriqueo de un niño. Es una pataleta cuyo valor, si es que tiene alguno, es el de desahogarse. Así que Twitter, más que una herramienta política, es una herramienta de desahogo, de exposición de opiniones no contrastadas y con despreciable peso por lo poco meditadas y soportadas que están. Twitter no es una buena herramienta política.

Estamos a vueltas con las herramientas políticas. Podemos se mete en Reddit y parece que es la revolución hecha partido. El Partido X comenzó así, con una ideología que brillaba por su ausencia y muchos adornos bonitos que, tras ellos, dejaban ver la supina incapacidad política de sus propuestas. Decir que se quiere "democracia y punto" es lo mismo que decir nada. Decir, por otro lado, que queremos una democracia 2.0. donde todos podamos votar cualquier cosa que ocurra es no conocer bien nuestra historia ni haber reflexionado un mínimo sobre qué entendemos por democracia.

Las redes sociales pueden servir para exponer pensamientos puntuales o resúmenes de reflexiones anteriores. Pero las imágenes de bellos paisajes con frasecitas por encima me parecen el colmo de la estulticia y pereza intelectual. ¿Puede un sorbo de café combatir toda una noche de insomnio? Pues lo mismo acontece con ese tipo de contenido.

Recibí, como decía, ese correo. Fue el último correo que recibí por parte de Change.org pues al día siguiente me desuscribí. Sigo viendo alarmado cómo hay personas que siguen creyéndose poderosas (o empoderadas, como está ahora de moda decir) porque una herramienta online les da la posibilidad de hacer más política que antes. 

Reconozco que hay muchas formas de hacer política y que no haría bien en despreciar ninguna. Sin embargo, sí que desprecio todo aquello que nos haga evitar un pensamiento más continuado y profundo sobre la realidad que nos circunda. Quiero evitar a toda costa las fórmulas facilonas que nos prometen un poder que no tenemos y que quizá nunca tengamos.

Seamos un poco serios, si ya es difícil cambiar el mundo en la calle o desde los puestos de poder, ¿cómo podemos conservar la idea de que desde el sillón de nuestra casa cambiaremos el mundo?

24 de agosto de 2014
En Logroño, España.

23 de agosto de 2014

Diderot enamorado

Denis Diderot, el padre de la Enciclopedia

Ya ha pasado un mes desde mi compromiso de escribir un post diario. Lo he cumplido al pie de la letra. En estos últimos 30 días las visitas, como resultado de tanto contenido, se han multiplicado por dos, además de los comentarios, pings y demás efectos que estas publicaciones han tenido.

Hace un mes, también, os contaba mi intención para con el blog escrito hasta hoy: editarlo en formato epub y publicarlo en Amazon y en mi futura web. Gracias a toda la gente que me ha recomendado programas y, además, al apoyo de mi familia y amigos, tengo el camino asfaltado para conseguir mi objetivo. Eso sí, los problemas que acarrea cualquier publicación me afectarán fuera de España, si es que surgen problemas, claro. Me refiero a cómo registrar el libro, a cómo hacer una portada bonita y a cómo repasar bien lo escrito para dar un contenido de mayor calidad del que publiqué hace unos años. Desde el 2012 hasta este año he madurado en mis pensamientos filosóficos. De una visión del mundo que daba cabida a ese "algo más" en el que creen los que son espirituales y no lo saben, a una en la que todo era fruto de la naturaleza. ¿Cómo decir que no es así? El libro tiene un interés casi biográfico: cómo, poquito a poco, me fui dando cuenta de esa realidad. Cómo fui deshaciéndome de los prejuicios de una educación basada, sin saberlo, en profundos errores y malinterpretaciones. Fui deshaciéndome de aquello que yo quería ver en el mundo y, poco a poco, dejé lugar a CÓMO ERA de verdad. El problema que se ha jugado en estos años de blog no es otro que el del problema de cómo sostener una postura totalmente materialista. Al modo de Diderot, sentí que no podía quedarse todo así, que si la razón me conducía a unas creencias materialistas el corazón y medio mundo me conducían a ver la realidad como salpicada de magia y poesía. La realidad no tiene más magia que la que queramos crear nosotros. La magia es otra forma de engañar a nuestros sentidos. Por eso los magos tienen tanto mérito. Por otra parte, están aquellos que dicen de sí mismos que tienen poderes: contra esos hay que soltar toda la artillería, sin piedad. 

Ese ha sido el problema al que he estado dando vueltas constantemente. ¿Es un problema abierto? Creo que sí. Y también creo que haría mal, con 23 años, zanjándolo y pasando a otra cosa. Lo que tengo claro es que estos tres años de estudio de la filosofía académica me han cambiado mi parecer sobre la realidad, librándome de su influjo místico-mágico de una vez por todas. Es el problema del materialismo vs el idealismo. Por eso llamaré a ese, mi primer libro, de alguna forma que resuma esta lucha interior y exterior.


Diderot terminó por hacerse materialista, sabiendo lo fácil que era convertirse en un materialista sectario (este es uno de los primeros reproches a nosotros, los materialistas convencidos). Diderot entendía el materialismo como la mejor hipótesis disponible en su época para ser capaz, sinceramente, de caminar, conocer, emanciparse, deshacerse de los prejuicios... Pero sabía, por otra parte, que era una conjetura muy contradictoria en innumerables campos de nuestra vida diaria. Parecía que el materialismo no explicaba todo. Dilthey se hacía una pregunta parecida y creo que hoy ni siquiera los materialistas más acérrimos han sabido quitarle la razón. Es por esto por lo que Diderot no aceptaba de pleno ese materialismo de su época, al igual que yo no acepto de pleno todo lo que hoy se llama materialismo porque correría el riesgo de convertirme en cientificista. Diderot se lo decía así a su mujer en una carta:


“Estoy atrapado en una filosofía [el materialismo] del diablo que mi espíritu no puede dejar de aprobar ni mi corazón de desmentir, no puedo sufrir que mis sentimientos por vos y que vuestros sentimientos por mí obedezcan a lo que ocurra en el mundo o que dependan del paso de un cometa.”
Convertir el enamoramiento en un efecto más de un conjunto de causas mecánicas y materiales que rigen el universo parece anular la vivencia real del amor. La causalidad determina todo fenómeno. No hay duplicidades innecesarias para explicar el mundo (monismo) y, por tanto, si hay que reducir los fenómenos a un ente éste será la materia, pura y dura. Esto es lo más duro que se puede enseñar a un enamorado, o a alguien que busque el amor. Enseñarle que se comporta así por causas ajenas a él no sólo es cruel sino también algo contraintuitivo. Creemos que somos los partícipes de nuestra vida amorosa pero... no.

Y por eso mucha gente se enfada con determinadas publicaciones científicas en las que, al modo de Darwin o de Freud (maestros de la sospecha) se nos va delegando al ser humano y a nuestro libre albedrío a un lugar en el que no queremos que esté. Ese lugar nos convierte en mecanismos que funcionan de acuerdo a instancias externas. Nuestra voluntad desaparece.

Hago el ejercicio y me retrotraigo: puede que simplemente esté escribiendo aquí porque me apetezca que, una vez muerto mi nombre siga pululando por el mundo y así no morir del todo. Puede también que, de una manera u otra, esté deseando que este blog me reporte beneficios académicos, me enseñe a escribir y a poner en orden mis ideas... es decir, que si escribo no lo hago por mi libre voluntad sino de acuerdo a unas causas externas a mí y a mi círculo de influencia. ¿Quizá me sea más fácil conseguir un puesto de trabajo y, así, comer caliente el resto de mi vida, si escribo aquí diariamente? Lo que no me dará ningún beneficio es no hacerlo, ser un vago, no leer, no disfrutar de lo que tengo... eso no obedece a nada. Pero, así y todo, hay gente que no hace nada por razones indistintas a ella misma. 

Si no actuamos voluntariamente entonces el derecho se desmorona. Los libros de romances pierden su sentido, ya sólo queda esa magia cuyo truco conocemos. 

Por eso digo a todos los diderots y a mí mismo que hay que ser conscientes del truco de magia del enamoramiento. Sin embargo, cuando el truco de magia acontece, tenemos que comportarnos como ante una película: en lo racional sabemos que es mentira, que no ha sucedido, pero nos sigue conmoviendo de la misma manera.

No creo que conmovernos por un truco de magia convierta ese sentimiento en un sentimiento de segundo grado. Por eso hay religiones, porque se piensa que ese truco tiene que tener un sentido profundísimo para que los sentimientos florezcan y sean sinceros.

No, los sentimientos, así entendidos, no son sinceros. El teatro en el que vivimos y las máscaras que nos ponemos tienen que seguir ahí. La labor del ilustrado fue desvelar lo que había detrás de esas máscaras aunque la humanidad entera prefiriese vivir tras ellas.

A pesar de todo, homo humanum est...

Un saludo.
Francisco Riveira
En Logroño, España (y no por mucho tiempo...)
23 de agosto de 2014.

22 de agosto de 2014

Por qué Rousseau no tenía razón


AK-47, el arma del ejército soviético

Rousseau creía que el progreso moral no era correlativo al progreso científico. Creía que al progresar estábamos pervirtiendo nuestras buenas costumbres, que estábamos saliendo de un estado de naturaleza idílico. Él siempre quiso volver a ese estado de naturaleza. Fue su Arcadia. Pero yo no me creo que ese estado de naturaleza exista, ni me parecen del todo adecuadas (vistas desde la óptica actual, por supuesto) sus metáforas que a tantos ríos de tinta dieron lugar. Tampoco creo que el progreso implique necesariamente una perversión de nuestras costumbres. Más bien creo que son dos cosas bien diferentes. Su idea ponía voz a una de las primeras críticas que se efectuaron al espíritu ilustrado, éste decía que toda la ciencia y toda la razón iban a dar sus frutos mejorando la vida de la humanidad. En parte tuvieron razón, por supuesto, pero por otro lado... no. Ese desarrollo tecnológico desembocó en dos guerras mundiales, por poner el ejemplo más masticado. Pero también ese mismo desarrollo tecnológico es el que nos permite vivir casi 100 años, el que nos permite twittear cuán poco conformes estamos con lo que la tecnología está haciendo de nosotros, etc. Esto me sirve para abrir el tema de este post, que no es Rousseau sino el análisis y tratamiento que se realiza sobre la tecnología por parte de grupos ideológicos de cierta importancia.

...

El otro día escuché a una periodista en televisión que decía, sin tapujos, que era tecnófoba. Seguramente se equivocó al utilizar ese término porque una cosa es tener fobia de algo y otra es no saber utilizarlo.
Me gustaría comentar en este post mi postura acerca de estas personas que ven la tecnología como algo invasivo y que es preciso evitar.

La tecnología no es ni mala ni buena por sí misma. No son dos términos aplicables. La tecnología adquiere un estatuto de realidad objetiva en cuanto aparece en el mundo. No creo que la tecnología, la ingeniería o la ciencia funcionen o encuentren energía en la ideología, al igual que puede ocurrir en las ciencias humanas, que están plagadas de esta. La tecnología se nutre, eso sí, de científicos, de ingenieros, y de dinero que les permite crear sus instituciones y así comenzar a investigar y crear. Claro, diréis, el problema es ese dinero. Si se da dinero a un tipo de investigaciones y se eliminan presupuestos para otras... ¿estaremos creando una ciencia ideologizada? Definitivamente, no. Y quien piense de esta manera es porque no conoce cómo funciona el trabajo científico. Seguramente escriba con mucha profundidad sobre esto pero dejadme tiempo para hacerlo, investigar y poner en orden y en claro mis ideas.


Los científicos de hoy en día son especialistas. Todo especialista es aquel que está ensimismado en una tarea y no sabe hacer nada más. Eso es bueno para la ciencia porque la aleja de la ideología, de los sentimientos, y la acerca la realidad y a lo funcional dentro de parcelas de conocimiento. Sin embargo, como personas, no sólo no son especialistas sino que son seres humanos con ideología (por muy básica que esta sea) y que pueden y han de opinar de la realidad que les rodea, tanto natural como social. Soy el primero que exige al científico como persona que divulgue, que ha de usar la misma tecnología que él o sus compañeros han creado para que esa creación siga de boca en boca y se produzca un avance en producción científica. La ciencia, claro está, produce. Y, como digo, esa producción requiere dinero, requiere políticas que hagan fluir ese dinero, o requiere personas que se atrevan con el proyecto e inviertan en él. Así es la ciencia, así es la tecnología, nos guste o no. La ciencia o la tecnología no son entidades, por supuesto, fuera de la sociedad. ¿Acaso se puede constituir una institución fuera de la sociedad? Utilizo sociedad en términos muy amplios, haría bien en referirme especialmente a la sociedad civil.

La ciencia en sí misma no es ideológica. Atribuir a la ciencia una ideología es como atribuir a un edificio una función específica habiendo éste servido durante muchos siglos para cantidad de tareas. La ciencia alberga en su interior el mayor potencial de toda la historia, lo demás son intentos de meter las narices donde nadie ha llamado a nadie, o intentos de politizar la ciencia para, así, encontrar un soporte más a la ideología propia, sea ésta la que sea. 

Las descripciones que, desde el marxismo, se hacen de la ciencia, son muy parciales. Parten de varios fundamentos (como que la ciencia es dialéctica, como que el motor de la historia es la lucha de clases...) que hoy en día o bien son insuficientes o bien han perdido su potencia, tanto teórica como práctica.

Por eso la tecnología no está al servicio de nadie más que de aquel que crea merecerlo. Hay una tecnología llamada "arma de fuego automática" que puede ser utilizada tanto para cargarse a los rusos como para cargarse a los nazis. Hay una tecnología llamada libro que puede ser utilizada para propagar ideas nocivas para el pensamiento libre (sea esto lo que sea) o para propagar ideas que nos acercan más a un ideal de mundo mejor. Hay otra tecnología, llamada modificación genética, que puede ser utilizada tanto para asesinarnos por envenenamiento como para aumentar la producción de trigo en un 100 por ciento. Sólo hay que conocer un poquito cómo funciona la agricultura para saber que, por sí misma, no podría aguantar determinadas circunstancias atmosféricas, plagas, etc. 

Se puede asistir a estos fenómenos con un sano escepticismo. Yo soy el primero que ve algunas de estas mejoras con incredulidad. Lo que no podemos hacer es convertir todo avance de la tecnología en un sospechoso de propagar ideales capitalistas o imperialistas.

¡Qué pensamiento más paranoico e insano! Disfrutemos, por una vez, de lo que nos da la tecnología. ¡Y apropiémonos de sus funciones si creemos que están siendo usadas para fines injustos! 

Un saludo.

Francisco Riveira
En Logroño, España.
22 de agosto de 2014.

21 de agosto de 2014

A vueltas con el seguro médico en Turquía



Ya comenté hace unas semanas que para poder tener una seguridad médica en Estambul, Turquía, era necesario contratar un seguro médico privado. Las gestiones que he hecho hasta hoy no son ni la mitad de la mitad de lo que me espera una vez en el país. Desde España todo es en español o en inglés mientras que ya en el país, con los turcos hablando turco y poquito inglés, la cosa se complicará. Pero bueno, tengo tiempo, tengo 10 meses para "legalizar" mi estancia y, por supuesto, para conseguir todos los papeles necesarios.
Este post va dirigido a todas aquellas personas que vayan a vivir en Estambul tarde o temprano y que se puedan encontrar con los mismos problemas que yo voy a sufrir. La cuestión es que esto está actualizado al día en que se publica y no voy a dedicar más tiempo a renovar la información. Siento que ocurra de esta manera. Lo que sí que se actualiza bastante son los muchos foros sobre Erasmus o, mejor aún, los grupos en Facebook que surgen como setas ante cualquier preparación de un Erasmus. Seguro que buscando en Facebook por "Nombre del destino Erasmus" (año de llegada-año de salida) encontráis mucha información. En mi caso, ya he encontrado grupos tanto de mi universidad (Universidad del Bósforo) como de grupos de españoles en Estambul.

El seguro médico es un seguro privado porque Turquía no entra, en estos términos, dentro de la Unión Europea. Así que nos tenemos que sacar nosotros las castañas del fuego. La vida ahí es mucho más barata que en otros países europeos (del norte, sobre todo) pero se pierde ese dinero ganado por lo barato de su comida, etc, con los gastos extra que supone estudiar dentro de un país que es todavía, a efectos económicos y legales, más oriental que occidental.

El seguro médico se necesita para que tengamos protección económica ante cualquier accidente, enfermedad, operación, etc. Esto es importante vayas al país que vayas, recuerda que cuando vas a vivir a un país más de un mes no eres turista, sino que tienes que acomodarte de modo que si surge cualquier problema tengas ahí atención médica. La universidad tiene su enfermería, tienen medicamentos y te atienden si surge algún problema puntual.

Mi idea era sacarlo en España, concretamente en la compañía Mapfre. Mapfre tiene seguro tanto de salud como de viaje y había mirado ambos. El problema vino cuando la que gestiona Erasmus en la Universidad del Bósforo nos envió un e-mail (hace varios días) diciéndonos lo siguiente (y traduzco), que se puede ver aquí: http://www.intl.boun.edu.tr/?q=node/183

"Queridos estudiantes,

Queremos informaros de que las autoridades turcas han cambiado recientemente el procedimiento para obtener el permiso de residencia de estudiante. Comenzando en el invierno del 2014, las autoridades turcas pedirán  una prueba de cobertura médica mínima para gestionar los permisos de residencia de estudiantes.

Los requisitos de cobertura mínima están aquí:  http://www.intl.boun.edu.tr/?q=node/183

La mayoría de los seguros básicos de salud tienen esta cobertura. Puedes también adquirir dicho seguro cuando estés en Turquía a través de varias compañías de seguros.

Si traes tu propio seguro médico desde tu país o si tienes un seguro contratado con tu institución de envío (fuera de Turquía) deberías mostrar un certificado escrito en turco que diga que tu cobertura es suficiente. Este documento se requiere para pedir tu permiso de residencia.

Por eso esperamos que estéis con una compañía de seguros que tenga un agente local en Turquía, aquí os mostramos el listado:  http://www.tsb.org.tr/non-life-companies.aspx?pageID=965

Si no sois capaces de obtener vuestro permiso de residencia durante vuestro período de intercambio, pagaréis una multa en vuestra salida de Turquía y las autoridades legales podrán deportaros."

...

Así las cosas, lo mejor (en mi caso) es contratar el seguro directamente ahí. Como la Universidad me ha asignado un ayudante-Buddy para este tipo de problemas, espero ser capaz de contratar un seguro en una sucursal turca. Espero que hablen inglés, pero nunca se sabe. Probablemente lo contrate con Mapfre, como pensaba hacerlo en España.

Esta es mi solución al problema. Es algo nuevo que han comenzado a exigir este año así que probablemente esta sea la única ayuda en castellano que explica el problema.

Un saludo.

Francisco Riveira
En Logroño, España.
21 de agosto de 2014.

20 de agosto de 2014

Ética de discoteca




-Y tú, ¿por qué vives?

-¿Yo...? Hmmm, ehhh... pues porque... hmmm... hmmm.

-¿No vives por nada? ¿No tienes ninguna meta? ¿No sabes decirme por qué estás ahora vivo y no muerto? ¿Quieres hacerme entender que no tienes ni un objetivo definido para con tu vida?

-Sí... pues, sí, bueno, para divertirme, supongo.

-¿Pero es acaso la diversión un fin en sí mismo? ¿No crees que debería haber algo más? Algo más profundo, algo verdaderamente tangible. La diversión queda hecha polvo cuando la has consumido lo suficiente. Dime ahora en serio, ¿nunca te has enamorado?

-Hmmm... no, me he encaprichado.

-No es encapricharse, enamorarse no es solo un capricho... no podemos hablar de capricho con personas, sería cosificarlas.

-Hmmm... eh, sólo he tenido caprichos. Nunca me he enamorado, ayer en la discoteca todo era capricho. Él me decía que qué asco de vida, que qué asco de grupo, que ni ganas tenía de tener novia, ¿para qué? Para qué tener una novia si se iba a repetir el mismo proceso una y otra vez? O el proceso que sigue todo el mundo:hijos y nietos y... fin. Dime qué ves en eso, es una estupidez extrema el tener hijos.

-Le doy toda la razón. No hay mucho más allá del pasárselo bien, lo demás es todo vacío, puro, o al menos todo lo puro que puede resultar el vacío. No hay sustancia, solo pasta, pasta de dientes, de menta, menta picante, con un poco de agua se va la menta, la pasta no se va, la pasta queda en tu boca. Los dientes se convierten en pasta, se te caen a trozos, se vuelven oscuros y al morder se desintegran. Luego llega la lengua, la lengua se transforma en un terrible bicho viviente y se vuelve pasta al intentar quitártelo de encima. Al ser parte de ti la tarea se vuelve imposible. La cabeza se pastifica y se cae... cae dando vueltas y gira sobre sí misma por el suelo, como un saco de harina, la harina es tu cerebro, el saco el cuero cabelludo, da vueltas desparramando sesos por el suelo y a partir de ahí. El cuerpo, el resto de tu integridad corporal se ve privada de su guía. Y cae, cae de rodillas, las rodillas se evaporan, los pies se vuelven también pasta... pero otro tipo de pasta, con asquerosos tropezones sólidos en las falanges. Todo se cae, se convierte en arena, se une al elemento tierra, adiós. Adiós cuerpo, adiós existencia, adiós al encuentro con la alegría que una noche puede darte.

Se acabó.

Francisco Riveira
En Logroño, España
25 de abril de 2010.

19 de agosto de 2014

Antes de estudiar Filosofía

Ortega y Gasset



No sé cuál fue la razón principal que me llevó a estudiar filosofía. Quizá fuesen mis propios intereses que no se cerraban a ninguna materia en particular. La filosofía tiene muchas virtudes y entre ellas está el que es un conocimiento transversal. Así, tenemos filosofía de la ciencia, de la política, del conocimiento y hasta de las matemáticas. La filosofía es una meta-reflexión sobre un montón de cuestiones que no se bastan a sí mismas para pensar sus metodologías, ontologías, antepasados teóricos o presupuestos implícitos. La filosofía, al menos la que yo entiendo como tal, no pretende decir a nadie qué hacer dentro de su trabajo. Ya decía Foucault que una actitud así podía verse como una intrusión. Por ejemplo, Feyerabend, en su juventud, tras estudiar la filosofía popperiana, asistió a un congreso de investigadores. Cuando le tocó “venderse” expuso una serie de razones por las cuáles iban a necesitar a un filósofo de la ciencia. Me necesitaréis, dijo, para hacer mejor vuestro trabajo.

Una actitud así se ve desde cualquier rama de conocimiento como un atrevimiento. A este atrevimiento sólo se apuntan los filósofos, precisamente por su capacidad de meta-análisis de la realidad y de los entresijos teóricos de cualquier materia.

Para mí, por tanto, la filosofía sirve (y no es poca cosa) para analizar aquello que parece obvio en el resto del conocimiento humano pero que, por estar sus teóricos enfrascados en la materia de esa ciencia, se olvidan de la forma que acaban por dar. Esta definición es la que Zubiri otorgaba a la metafísica: la metafísica pretende descubrir lo obvio, no ver lo que está detrás del cristal a través del que miramos la realidad sino precisamente ocuparse de ese cristal. Lo obvio es aquello presente en nuestro conocimiento del mundo y que, por estar tan presente, asumimos como necesario e indiscutible, o directamente lo asumimos como parte fundamental de nuestras estructuras mentales para comprender la realidad.
La filosofía sirve para eso pero también es interesante como creadora de conceptos. Cuando la labor filosófica se ha ocupado tanto de rebatir o inutilizar ideas entonces se convierte en la más “peligrosa” herramienta de creación conceptual. Y digo peligrosa porque tanto puede usarse para fines nobles como para fines oscuros. En este sentido, la filosofía no es gratuita. El “amor por la sabiduría” es diferente al amor por la verdad. La sabiduría es la capacidad de conocer profundamente el mundo pero se refiere a una atesoración de conocimientos más que a su aplicación. Hay muchos sabios de sofá y de boquilla. Otra cosa es el amor por la verdad. No todos los sabios, por el mero hecho de serlo, quieren alcanzar esa verdad. De hecho, cuanto más sabio se es mayor capacidad de control sobre lo que uno dice y piensa se tiene. Así, la filosofía puede obedecer a fines bastardos.
Por esto me cuido de otorgar a la filosofía una posición moral elevada dentro del resto de conocimientos. La virtud, aquello sobre lo que tanto cacareaban algunos filósofos griegos y cristianos (estos últimos más bien teólogos), no depende de la filosofía sino del que la ejerce.

¿Qué más?

Ah, sí. Sartre, Platón. Leí mucha obra dramática sartriana antes de terminar bachillerato por recomendación de uno de mis profesores más queridos. También comencé con Platón en primero de bachillerato, desde la Apología hasta el Axíoco, las Cartas y las Leyes. La pena fue que en bachillerato no me entrara Platón sino Aristóteles. No me pude lucir.

A Sartre lo devoré. También saqué de la biblioteca las Obras Completas de Ortega pero no las pude terminar, tampoco era cuestión de agobiarse. Además, estaba también Galdós. Me “invitaron” a leer Misericordia y me gustó tanto (por su parecido a Zola) que comencé los Episodios Nacionales. Si en algún momento de mi vida he sentido aquello que llaman sentimiento patriótico fue en mi lectura de Trafalgar.
Platón me gustaba porque era como teatro. El 70 por ciento de los temas que trataba en cada Diálogo me eran desconocidos y solo haciendo esfuerzos muy grandes podía enterarme de todo. Platón se pinta como el padre de la tradición filosófica occidental pero no se habla mucho de sus influencias pitagóricas. Y el Teorema de Pitágoras fue de las cosas más claritas que estos señores inventaron. En los Diálogos de Platón se habla de todo un poco: poesía, política, gnoseología… y hasta del mito de la Atlántida. Todo ello con personajes reconocibles y muy creíbles. Si a uno le introducen en la filosofía de aquella manera entonces queda prendado de ella para toda la vida.

Sartre era más bronco, la situación era distinta. Al ser existencialista su teatro reflejaba un sentimiento de abandono, asco y pesimismo. A pesar de eso, la lectura de la Náusea y sus obras dramáticas me abrió la problemática que el filósofo francés trató durante toda su vida: qué hacer con las condiciones que nos da la realidad, cómo afrontarla política y vitalmente.

Yo leía filosofía pero no tenía la panorámica en mi cabeza. La panorámica de los problemas filosóficos me la han dado a lo largo de estos años de carrera.

A la carrera hay que venir (al menos este es mi consejo) con la mente bien abierta, con los menores prejuicios posibles. Si uno viene ya montado en un sistema ideológico o filosófico concretos (hay muchos marxistas estudiando filosofía que ya eran marxistas antes de entrar) correrá el riesgo de ver en esa narración panorámica un ataque a su propia manera de pensar. Para no sufrir durante los cuatro años recomiendo tomar una actitud contemplativa, ir consumiendo la literatura que a uno le piden y escribir en los exámenes del modo más claro posible, sin que salga a relucir ideas preconcebidas. Pero es muy fácil que los profesores sean (y no los alumnos) los que cometan este error. Hay profesores a los que se les ve a la legua de qué pie cojean. No les culpo, a mí me pasaría igual. Y ser profesor no significa necesariamente propagar el conocimiento de una manera objetiva. Creo que en la filosofía la objetividad no existe.

Francisco Riveira
En Logroño, España.
18 de agosto de 2014.